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El frío y sobre todo la lluvia pueden convertirse en perfectas excusas para no salir a entrenar en más de una ocasión. Pero se puede salir. Te contamos qué debes tener en cuenta para disfrutar de tus entrenos invernales.

1. Iluminación

Uno de los mayores problemas que nos encontramos en invierno es el menor número de horas de luz de que disponemos para salir. Pero hay solución. Si nos cae la noche mientras aún estamos en marcha, es importante ver y que nos vean. Colocar unas cuantas luces en la bici es fácil, más ahora que en el mercado podemos encontrar muchas y variadas opciones de mucha potencia y poco peso. Cuantas más luces tengamos encendidas, mucho mejor.

2. Lubricación

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Aunque llueva, hay ciertas partes de la bici que deben seguir estando bien engrasadas, desde la cadena al cambio. Actualmente en el mercado podemos encontrar lubricantes especiales para condiciones de mojado. En el caso de la cadena, hay que cambiar el lubricante fino por otro tipo húmedo, más denso, que conseguirá impermeabilizarla durante el entreno.

3. Guardabarros

Nos ayudarán a evitar que las ruedas nos salpiquen agua (y manchen a quien se nos acerque). Al colocarlos, vigilar que no rocen con las cubiertas. Podemos encontrar muchos tipos diferentes, como los SKS Raceblade, eficaces y fáciles de instalar gracias a sus anclajes universales regulables con gomas. Sí, quizá no es el elemento de la bici más bonito, pero su utilidad es evidente, como nos cuentan desde Ciclismo a fondo.

4. Mantenimiento del cableado

En cualquier época del año es fundamental mantener en buen estado los frenos y cambios de la bici, piezas clave del engranaje. Pero cuando llueve el agua del suelo se ensucia y puede provocar que entre de todo en diferentes partes de nuestra bici. Y esto no solo ensucia sino que puede obstaculizar el paso limpio del cable por dentro de la funda.

Así pues, en invierno es recomendable echarle un ojo a la bici de forma frecuente e incluso utilizar fundas estancas para evitar que se nos cuelen invitados indeseados.

5. Cubiertas

Hablábamos ahora del suelo sucio que podemos encontrarnos algunas veces cuando rodamos en bici, sobre todo si llueve. Entre la suciedad variada que puede haber y la humedad del invierno, las cubiertas de la bici es fácil que pierdan adherencia.

En verano y para ciclismo en ruta, las cubiertas ideales suelen ser lisas y rápidas, mientras que en invierno es más importante buscar neumáticos resistentes, con adherencia, con más protección contra pinchazos y que evacuen bien el agua.

6. Cierre de la tija

Uno de los puntos más habituales por donde se puede colar el agua por el cuadro de la bici es la unión de la tija con el tubo vertical. Una solución es cortar la banda de una cámara vieja de MTB y ajustarla sobre la abrazadera del cierre (como se puede ver en la imagen adjunta). De este modo ganaremos en protección.

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