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¿El triatlón es un deporte individual? Principalmente sí, aunque aprender a trabajar en equipo muchas veces será un plus del que beneficiarte. De ello nos habla nuestra psicóloga Raquel del Águila.

Excepto algunas pruebas como el Duatlón o triatlón del Prat, pruebas específicamente por equipos, y cada vez más las modalidades por relevos como Trirelay, podríamos decir que el triatlón es un deporte en el que compites por ti y para ti mismo, para conseguir la mejor posición posible o superar una distancia en “solitario”. De todos modos, la consideración de deporte individual tiene varios matices.

En distancias sprint y olímpica está permitido el drafting, por lo que amigo triatleta, es muy probable que entres en dinámicas y estrategias de grupo para facilitarte el trabajo y que, por lo tanto, tu competición deje de ser puramente individual. Cierto, luchas por conseguir un resultado propio (y por ello lo consideraremos deporte individual), pero debes tener en cuenta que para llegar a él te has podido beneficiar del trabajo en equipo.

Por trabajo en equipo entendemos que las personas implicadas buscan un beneficio común o bien luchan por un objetivo definido a priori (por ejemplo llevar a uno de los componentes en las mejores condiciones a la meta, ayudar al más débil, etc.). Para lo que necesitarán una estrategia pactada e idealmente ensayada previamente. También suceden conductas espontáneas de trabajo en equipo entre triatletas que no son del mismo club, con el objetivo de hacer determinados tramos más cómodos y ayudarse mutuamente.

En la mayoría de las pruebas, a parte del resultado individual, se suelen sumar los 3-4 primeros tiempos de cada componente del equipo y su cómputo puntúa en una clasificación por equipos. Es aquí donde cada equipo debería conocer bien los objetivos que tienen como club y actuar en consecuencia, siempre dependiendo del momento y conociendo las características de cada componente.

¿Queremos jugar en la liga de clubs? ¿Nos interesan puntuaciones individuales fuertes? ¿Tenemos niveles similares? ¿Tenemos más posibilidad de ganar como equipo que como particulares? Puede que en determinados momentos valga la pena utilizar el potencial de cada uno para sumar en conjunto, sacrificando la marca individual y utilizando estrategias de trabajo en grupo.

Ahora se acerca el Duatlón del Prat. Una competición que “nos obliga” a trabajar en equipo, y es aquí donde podemos ver sus dificultades: falta de confianza, de coordinación, de comunicación, frustración por no poder ir al ritmo que uno tiene, etc. Es un tipo de competición al que no estamos habituados como triatletas, a veces es difícil y a la vez es una práctica de lo más gratificante. Aquí tienes algunas claves para que sea buena una experiencia:

  • Objetivo: Conocer y hablar cuál es el objetivo de la competición. ¿Nos orientamos a rendimiento o a diversión? Todos lo han de tener claro y estar de acuerdo. El realismo y la coherencia nos ayudarán a decidir qué es lo que más puede beneficiarnos.
  • Ajustar las expectativas: Conocer qué ritmos tiene cada uno, qué esperáis de esta carrera y de los demás, hasta dónde podemos llegar,… Si es posible nos agruparemos de la manera más homogénea posible. Si no, el ajuste de expectativas, objetivo y pactos tendrán un papel especialmente relevante.
  • Estrategia: Expuestas las expectativas, siempre de acuerdo al objetivo acordado, podemos empezar a hablar sobre la estrategia de carrera. ¿Cómo se desarrollará la carrera? Elaborar un plan, hablar de posibles dificultades, alternativas y soluciones será algo fundamental para asegurar el buen sabor de boca y evitar malentendidos.
  • Roles claros: Hablar de los roles de cada uno. Puede que cada uno sea fuerte en una disciplina diferente. Quién llevará la voz cantante, quién tira, quién se sacrifica, etc.
  • Comunicación: Hablar en todo momento sobre vuestras sensaciones y dudas, instrucciones y sobretodo ánimos.
  • Conciencia de equipo: Hoy compites para el equipo y no para ti. Si no colaboras las cosas no saldrán bien. No sirve querer mostrar lo fuerte que eres, cuanta más cohesión haya mejor saldrá el trabajo, más satisfactorio y más divertido. Anteponer el objetivo del equipo por encima del propio a veces puede ser complicado. Por ejemplo, sería un acto egoísta dejar a tus compañeros 5’’ atrás continuamente sólo por lucirte. Abandonar al equipo estando los justos porque tú tiras más o, al contrario, porque ya “te has cansado” y no quieres seguir, ya que quedaríais descalificados. Del mismo modo, también es un acto egoísta no permitir que tu equipo pueda tener un mayor rendimiento si ves que no puedes seguirles y llegando al final pueden dar más (y cumplen el mínimo de participantes). Por ello de nuevo insistiré en la necesidad de pactar el objetivo, ajustar expectativas y decidir las posibles estrategias y desenlaces, siempre desde la mentalidad de equipo.

Para acabar, en la media y larga distancia la concepción de “individual” es mucho más fuerte ya que aquí el resultado es puramente individual y durante la carrera no puedes ayudarte de los demás. Aunque… sólo un apunte más: si nos paramos a pensar en el proceso, en el día a día del entrenamiento, los apoyos que tenemos a diario y el día de la prueba, todo aquello que nos rodea para llegar en las mejores condiciones, podemos ver y valorar que hay otras formas de trabajo en equipo que nos facilitan el camino.

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