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El protagonista de esta historia es James Lawrence, un joven triatleta norteamericano que ha roto esquemas con la distancia Ironman como protagonista. Completar 50 Ironman en los 50 estados de los Estados Unidos en 50 días. Surrealista pero real.

James Lawrence podríamos decir que nunca ha sido normal. Y antes de realizar esta gesta completamente loca, ya aparecía en el libro Guiness de los récords. Solo en 2012 completó… 30 pruebas Ironman.

Pero por si esto fuera poco, Lawrence quiso ir más allá. El reto, completar 50 Ironman en 50 días. Y para complicarlo aún más si cabe, uno en cada estado de los Estados Unidos. Con las dificultades logísticas que esto implica.

Apodado el Iron Cowboy porque corre siempre los 42,195 metros de la maratón con un sombrero de cowboy en la cabeza, su cuerpo musculado e imponente y su barba no pasan desapercibidos. “No empezamos con el objetivo de realizar una hazaña. Fue todo un reto llegar físicamente a todo y también encontrar la manera de viajar a todos los estados” explica Lawrence.

Así pues, ¿por qué hacerlo? “Para mí no se trataba de hacer ningún récord mundial sino de impactar en la vida de las personas”. Lawrence corrió para crear conciencia y recaudar fondos para una organización no lucrativa que combate la obesidad infantil. Y para involucrar más a la gente, al final de cada maratón el triatleta animaba a la gente a correr con él los últimos 5 km.

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Una ayuda inestimable para llegar al éxito fue el apoyo de su familia, aunque como él mismo reconoce había mucha gente que no confiaba en que pudiera completar el reto.

Un reto que, evidentemente, deja mil y una anécdotas que bien podría reflejar en un libro. Lawrence, por ejemplo, explica que el Ironman Tennessee fue especialmente complicado porque se quedó dormido sobre la bici y cayó al suelo. “Era una de las principales dificultades: vencer al sueño durante la bici”. Y es que su media de horas dormidas durante esos 50 días fue de 4 horas y media.

Lawrence también revela que consumió cada mañana un total de 3.500 calorías, básicamente a base de huevos y croquetas, para poder aguantar el desgaste físico que suponía cada Ironman. Y es que los números globales del reto dan mucho miedo: 193,1 km de natación, 9.012 km de ciclismo y 2.108 km de carrera a pie completados. De locos.

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