Publicidad

A un mes de los Juegos Olímpicos de París, los últimos acontecimiento en el río Sena comprometen cada vez más el futuro del triatlón y las aguas abiertas.

Hace un tiempo os hablamos de la preocupación del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de París presidido por Tony Estanguet acerca de los niveles de polución del río Sena. En aquel entonces, quedaban 100 días para la cita, ahora únicamente un mes (30 días) y algunos de sus mayores temores se están cumpliendo uno a uno.

UN INICIO DE VERANO INUSITADAMENTE LLUVIOSO


En abril ya se advertía que, de producirse fuertes episodios de lluvias en las semanas y días previos a la competición, esto se iba a traducir en un aumento del nivel de concentración de bacterias E. Coli fecales estaba por encima de 1.000 unidades formadoras de colonias (UFC)/100 ml – (el umbral utilizado por las federaciones internacionales de triatlón y natación en aguas abiertas para permitir la celebración de eventos) que imposibilitaría la salubridad del agua. Desde entonces, y durante el mes de mayo y de junio la región de Île-de-France ha sido azotado las lluvias y las tormentas eléctricas.

Publicidad
LA ALARMA DEL EQUIPO DE AGUAS ABIERTAS

La suspensión del entrenamiento de la selección gala de aguas abiertas previsto para el 10 de junio, en lo que iba a suponer su primera gran prueba en el escenario soñado, antes de partir hacia el Campeonato de Europa de Belgrado no presagiaba nada bueno. Tal y como desvelaba Radio France, el Sena había recibido la evacuación de aguas pluviales y residuales debido al desbordamiento de las alcantarillas parisinas debido a las aguas del mes de mayo.

LA ÚLTIMA MEDICIÓN: NEGATIVA


Con ese precedente, y un tiempo invariable, no ha sido ninguna sorpresa que el último boletín sobre la calidad del agua del río, publicado el viernes 21 de junio por las autoridades locales, confirme que el Sena sigue siendo inadecuado para el baño.

ENSAYOS Y BAÑO INSTITUCIONAL CANCELADOS


Un mazazo para la organización que no ha llegado solo, sino con una cascada de consecuencias. Según ha informado AFP, el ensayo de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, que debía haberse celebrado el lunes 24 de junio se ha tenido que posponerse por tercera vez debido al alto caudal del Sena. Cabe recordar que el río junto a la flota que lo va a navegar es parte esencial de la puesta en escena de la inauguración.

Con la flota amarrada, el anunciado baño del 23 de junio de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y al que posiblemente también se iba a sumar el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, para demostrar la viabilidad del nado también quedó aplazado hasta mediados de julio. Apenas diez días antes de la fecha prevista para el triatlón.

“LA CALIDAD DEL AGUA NO ESTÁ A LA ALTURA, PERO CONFIAMOS”


En este contexto, el presidente de la prefectura de la Île-de-France, Marc Guillaume, se ha rendido a lo evidente en las últimas horas. “No hay duda de que la calidad del agua hoy en día no está a la altura“. No obstante, ha expresado su “confianza” en que los eventos se lleven a cabo según lo planeado, amparándose en un “cambio en el clima” donde las lluvias van a dar paso al sol y esto va a permitir sumergirse en las aguas del Sena.

Una situación que, sin embargo, y según el servicio meteorológico francés no tiene pinta de revertirse a corto plazo, pues se espera que estas condiciones climatológicas se alarguen durante los primeros días del mes de julio.

TRIATLÓN Y AGUAS ABIERTAS: EXPECTANTES Y SIN GRANDES ALTERNATIVAS


Sin duda alguna, el panorama para el triatlón y las aguas abiertas en los Juegos Olímpicos de París dista de ser ideal y esperanzadora. Más cuando las “soluciones” planteadas para el triatlón son retrasar su fecha o en caso extremo convertirlo en un duatlón. Peor suerte corren las aguas abiertas, directamente sin Plan B y ubicadas al final del calendario olímpico.

Publicidad