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Todo empezó en 2011, cuando unos 400 inscritos triatletas se apuntaron a la primera edición del Sailfish Half-Triatló Berga by Sands Beach. Tras cuatro ediciones y a pocos meses de afrontar la quinta, más de 900 valientes competirán en este bonito escenario montañoso del Berguedà. Esta prueba catalana de media distancia es el ejemplo de una carrera que vas más allá del plano puramente competitivo. Establecer lazos con el entorno, ser socialmente aceptada por los agentes de la zona y, en definitiva, que ambas partes (organización y entorno) salgan beneficiadas.

Precisamente, uno de los retos de la organización para este 2015 es el de potenciar la parte social y familiar del evento, de manera que tenga una mejor recepción por parte de los habitantes de Berga y de la comarca. Y, claro está, una mayor y más buena acogida por parte de los propios triatletas y sus acompañantes. Porque si los participantes no terminan satisfechos, difícilmente querrán repetir asistencia en futuras ediciones.

De hecho, los responsables de la carrera se han mantenido fieles a su filosofía y objetivos, procurando llevar a cabo una actividad de calidad y que sume a todos los niveles. Y cuando esto ya no se pueda cumplir, afirman, se dejará de celebrar. “Con el paso de los años hemos ido viendo como la prueba se va arraigando en el territorio. Poco a poco, la población la va viendo como un elemento que impacta positivamente en la zona y, por lo tanto, es beneficioso desde el punto de vista deportivo y económico para la comarca” afirma su director, Moisès Gangolells.

Las cifras de inscritos y, especialmente, las opiniones de los participantes son el mejor reflejo del trabajo bien hecho. Y la prueba quiere seguir en esta línea, siendo conscientes que la buena recepción por parte de los habitantes de la zona es la mejor herramienta de promoción para que cada vez vengan más y más triatletas. Sailfish Berga es, de hecho, una de las pruebas que más se basan en el boca-boca y goza de un alto grado de fidelización por parte de sus participantes. “La prueba cumple con las expectativas creadas y hay un buen balance entre lo que el triatleta paga y recibe. Los triatletas son personas que viajan, se mueven y saben comparar bien entre las pruebas y factores como la seguridad, proximidad, comodidad y calidad” destaca Gangolells.

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Pero más allá del plano social, queda claro que el deportivo también es esencial para atraer a los triatletas. La prueba ha querido crecer poco a poco pero con unos circuitos que se han consolidado, con un punto de dureza añadido, tal y como analizaban en Triatletas en Red los vencedores de 2014 Richard Calle y Judith Corachán. Para esta edición, la organización ha querido reforzar el sector de carrera a pie con el objetivo de aumentar la animación y los servicios al triatleta, a parte de hacerlo más llano. “Creemos que la dureza ya la tiene la propia prueba con su distancia así que queremos que la carrera a pie sea una fiesta” apunta Gangolells. Además, otra gran novedad es la existencia de una modalidad por relevos, que fomenta la participación.

El director de carrera tampoco se olvida de las instituciones que apoyan y posibilitan este triatlón, como los ayuntamientos de Berga, Cercs, Vilada, Olvan, Gironella, Puig-reig, Casserres, L’Espunyola y Avià, la Agència de Desenvolupament del Berguedà, Hosteleria i Turisme, l’ACA, la Diputació de Barcelona y la Federació Catalana de Triatló.

Un triatlón familiar hecho con ilusión y sentimiento. Estos dos últimos ingredientes son, seguramente, decisivos en el éxito del Sailfish Berga, que cada vez acumula más prestigio y al que no se le ve techo.

Página web de la carrera

Flyer Sailfish Berga 2015

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