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El biomecánico ciclista compensará las deficiencias biomecánicas que resulten de la interacción dinámica entre el ciclista y su bicicleta.

A la vez, asesorará los complementos ergonómicos más adecuados para cada caso y ajustará las medidas de la bicicleta atendiendo a todas sus necesidades anatómicas y funcionales con el fin de optimizar el rendimiento, reducir el riesgo de lesiones y conseguir una dinámica deportiva óptima, confortable, segura y eficiente.

En el estudio y análisis de la biomecánica de un ciclista, además de la colocación correcta de calas y las medidas de la bicicleta, deberemos de tener muy en cuenta parámetros anatómicos y funcionales propios de cada ciclista. Los parámetros únicos inciden, condicionan y definen el comportamiento del ciclista, y por lo tanto alterarán la interacción del ciclista con su bicicleta. Estos parámetros definirán las necesidades del ciclista que deberán obligatoriamente de ser atendidas sobre su bicicleta.

Así, el proceso hacia una biomecánica sana viene siempre definido por las necesidades funcionales y anatómicas del ciclista, nunca por la bicicleta.

De esta manera, y para poner algún ejemplo, el biomecánico debe lidiar con las problemáticas biomecánicas que surgen al pedalear cuando encontramos una anteriorización de cadera, diferencia de longitud de las piernas, las tibias varas, acortamiento de cadenas musculares, pies planos o cavos, pronaciones pronunciadas, descompensaciones musculares, problemas de columna…

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Estas patologías generarán desajustes biomecánicos sobre la bicicleta que se manifiestan en forma de incomodidad, comportamientos inestables, desalineaciones, riesgo de lesiones, dolores persistentes o intermitentes, entumecimientos o simplemente ineficiencia en el rendimiento.

PATRÓN MOTOR, SUMA Y RESULTADO DE FACTORES

Así pues, las características anatómicas y funcionales de cada ciclista y su técnica de pedaleo que interactúen en dinámica con el reglaje existente de la bicicleta, definirán nuestro patrón motor.

Conoceremos el patrón motor con el soporte de la lectura del “torque” (gráfica de cargas que plasma la actividad muscular durante el ciclo completo del pedal stroke) y responderemos así a interesantes preguntas; ¿Qué músculos intervienen en el ciclo del pedal stroke? ¿Cuándo lo hacen? ¿Cómo se reparten las cargas en las dos piernas por separado? ¿Cómo influyen nuestras características anatómicas y funcionales en la actividad muscular? ¿Qué incidencia tienen las medidas de la bicicleta? ¿Cómo podemos mejorar el rendimiento y la eficiencia a partir de la técnica?

El CICLISTA, CENTRO DE TODO EL PROCESO

El estudio de la “Biomecánica ciclista” evoluciona a pasos agigantados. Durante los últimos tiempos, la función del “biomecánico ciclista” se está definiendo como parte indispensable del asesoramiento de la práctica deportiva del ciclista. En este sentido, debemos de resaltar que en Cyclist Lab el criterio biomecánico que aplicamos nos conduce a situar al ciclista en el centro de toda la actividad. Entendemos la bicicleta y sus componentes como elementos externos que tendrán que cumplir obligatoriamente las condiciones requeridas para satisfacer las necesidades anatómicas y funcionales del ciclista, nunca al revés. Para ello es indispensable fomentar nuestro sentido biomecánico más crítico; cada ciclista es un mundo y cada estudio biomecánico ofrecerá una solución personal y única.

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