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Hoy presentamos la segunda parte del post acerca del barefoot que ya nos introdujo Santi Ruiz hace una semana, si te lo perdiste no oblides visitarlo aquí

Como es de esperar, nuestras estructuras anatómicas de animales de corredores  (por ejemplo los músculos, los tendones y los ligamentos del pie y del tobillo) requieren un uso regular para mantenerse saludables. Es como una bici bien ajustada, si no la coges se desajusta y si la fuerzas también. Es con el uso regular y adecuado cuando la bici va fina.  En términos biomecánicos esto significa que tienen que soportar fuerzas de carga correctas, en su justa medida. Ni mucha ni poca. Como el pie funciona de una manera tan precisa y específica ( recuerda al mecanismo de un reloj suizo), si las cargas no son las correctas en cada momento (altas, bajas, exageradas, reducidas, repartidas, retrasadas, etc) es fácil alterar su equilibrio y que se produzcan las habituales lesiones.

Desgraciadamente, la ciencia y la tegnología que hay detrás de las modernas zapatillas de running se basa casi en su totalidad en la manipulación y corrección de estas fuerzas (control de la pronación, estabilidad, sujección del tobillo, amortiguación, absorbción, etc.) y después de muchos años de investigación en este campo no parece que disminuya el número de corredores que se lesionan, si no que incluso va a más. Esto es un hecho incuestionable.  Cuando corremos con mucha amortiguación,  la eficicencia de nuestro sistema de retroceso elástico de tendones y ligamentos se ve reducida y esto causa excesiva actividad muscular, algo que puede ser causa común de lesiones.

Un claro ejemplo de la conexión entre las tecnologías de absorbción del impacto y las lesiones se puede ver en la evolución del jogging. El jogging es una invención moderna. Se popularizó en los años 60 casi al mismo tiempo que las zapatillas amortiguadas. En el libro Nacidos para correr se cuenta detalladamente el origen del jogging y la invención de la primera zapatilla amortiguada de la historia por el co-fundador de Nike,  Bill Bowerman. Esas zapas “fueron las Nike Cortez, en honor al conquistador que saqueó el oro del Nuevo Mundo y desató una horrible epidemia de viruela” (cito textualmente del libro, pág. 252).

Este mismo personaje, Bill Bowerman,  escribió un libro que fué un best seller mundial en la época, y que se llamaba Jogging.  En este libro hablaba de una nueva manera de correr. En lugar de pisar justo debajo de las caderas (bajo el centro de gravedad) y con el pie plano (como se corría hasta entonces), se le ocurrió que quizás se podía ganar algo alargando la zancada si uno pisaba delante del centro de gravedad.

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Pensó que poniendo un trozo de goma bajo el talón se podrían enderezar las piernas (estirar la rodilla en vez de flexionarla), aterrizar sobre los talones y dar una zancada más larga. Pensó que corriendo con un calzado adecuado que absorbiera el impacto  inicial en el talón y lo repartiera por toda la suela, se correría con menos cansancio en las distancias largas.

Todo esto lo explica en su libro Jogging, que es un éxito de ventas. Y justo después inventa la primera zapatilla para poder correr así, Unas zapas con el talón elevado y amortiguación artificial, las famosas Nike Cortez. Y desde ahí hasta ahora. Ni que decir tiene que el señor se hizo multimillonario y todos sabemos en lo que se convirtió NIke a nivel mundial.

Pues este  típico estilo  jogging es un híbrido entre andar y correr. Es básicamente una versión rápida del movimiento talón-dedos descrito antes. Esta forma de correr no se corresponde con un movimiento natural. Sólo es posible con el calzado amortiguado, como ya  dijo el propio inventor de la zapatilla  y del propio estilo jogging.

Muchos pensaréis, vale, dices es mejor correr con zapatillas como las que había hace 40 años, pero esto al fin y al cabo son zapatillas. Entonces ¿por qué correr descalzos?. El motivo de correr descalzos es la  propiocepción.

Todos  somos capaces casi sin pensar de coger objetos, lanzarlos, saltar, correr, etc. Esto es posible gracias a la propiocepción, algo que muchos consideran como un  sexto sentido. Nuestro cuerpo es consciente en todo momento de cual es su posición en el espacio. Es consciente del movimiento  y del equilibrio aunque estemos con los ojos cerrados o a oscuras, y esto es posible gracias a que estamos dotados de propioceptores de presión y extensión (tenemos más tipos, estos informan de los movimientos)  que informan constantemente al cerebro.  Los tenemos en las articulaciones, en los músculos y en la piel, y están continuamente diciéndonos como debemos interactuar con el medio que nos rodea.

Un gran porcentaje de estos receptores se encuentra en nuestros pies. Tened en cuenta que al correr, andar o estar de pie, la única parte del cuerpo en contacto con el suelo son los pies, por lo que es lógico que estos estén preparados para recibir la mayor cantidad de información posible.  Como dijo en 1976 el dr. Paul W. Brand, jefe de rehabilitación del Hospital de Louissiana  y profesor de cirugía de la Universida de Louissiana (pág.  248 del libro Nacidos para correr) “Quien camina descalzo recibe un flujo contínuo de información sobre el suelo y sobre su propia relación con la superficie, mientras que un pie enfundado en una zapatilla duerme dentro de un medioambiente invariable” 

Los pies son la parte de nuesto cuerpo que más en contacto está con el entorno que nos rodea, y si reducimos su sensibilidad reduciendo por tanto la cantidad de información que puede enviar al cerebro (feedback) al encerrarlos en zapatillas con gruesas suelas que absorben el impacto, nuestro cerebro no podrá interpretar correctamente el entorno disminuyendo la calidad de su respuesta, es decir, disminuyendo la calidad de los movimientos.  El pie ha evolucionado durante varios millones de años para llegar a ser lo que es, y nosotros lo metemos en unas zapatillas que anulan totalmente todo lo que la evolución ha creado. Obviamente me refiero a pies sanos. Si hay alguna malformación o patología, la cosa cambia.

Llegados a este punto cabe preguntarse una cosa. Si el pie es tan maravilloso y asombroso y además es tan bueno ir descalzos, ¿por qué  inventamos el calzado? Y no me refiero a las zapatillas de running, si no al calzado en general. Pues es bastante sencillo: porque a pesar de ser el pie humano una maravilla de la ingeniería evolutiva, tiene un importante fallo o punto débil, y es su poca o nula protección frente al medio ambiente.

Todos los demás animales especializados en correr han evolucionado hasta tener cascos o almohadillas que los protegen, pero nuestros pies, que en su origen fueron diseñados para agarrar y trepar, en lugar de esto se han cubierto de propioceptores, glándulas sudoríparas y piel suave. Con los pies descalzos probablemente no habríamos podido conquistar el mundo. Es difícil imaginar a nuestros antepasados atravesando desiertos o  conquistando el polo Norte con los pies desnudos. Pero por suerte, el desplazarnos de manera eficiente con dos piernas no es la única cosa que nos distingue de los demás animales. Otra cosa que nos distingue es nuestro cerebro. El mismo cerebro que nos ha hecho usar herramientas y dominar el fuego, nos ha hecho usar pieles de animales y otros materiales para protegernos y poder resistir condiciones ambientales extremas. Esto incluye a nuestros pies.

Por lo tanto, el uso de calzado para aislarnos del frío o calor y protegernos ha formado parte de nuestra historia y ha ido evolucionando con nosotros. Pero una cosa es usar calzado que te proteja y aísle del frío o el calor  y otra cosa es usar zapatillas que anulen nuestra sensibilidad, nuestros movimientos naturales y que nos hagan creer que siempre vamos corriendo por una superfice blandita.

En próximos post os hablaré de mi propia experiencia, de cómo empezar, de los errores más comunes, de las zapatillas minimalistas, etc. Mientras tanto podéis  dudar, preguntar, buscar información por la red (ahora ya hay mucha en español), y quizás alguno tenga hasta ganas de quitarse las zapas al terminar un entreno y trotar unos minutos descalzo por un carril bici, una pista de atletismo o incluso en la cinta del gym…

Parte I

@ssantiruizg

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