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Tanto si eres de los que aprovecha el verano para desconectar, como de los que lo exprime al máximo para seguir entrenando, Septiembre es el mes de los nuevos objetivos y rutinas. Te damos unas claves psicológicas para que la “vuelta al curso” sea llevadera, y, sobre todo, el deporte se convierta en un hábito más de nuestra vida.

  • Encontrar un por qué poderoso: cada uno tenemos nuestro motivo para hacer deporte y son todos válidos. Debe ser nuestro MANTRA O FRASE MOTIVADORA, en esos momentos de debilidad, ser constantes. Así que pregúntate… ¿yo que clase de deportista quiero ser?
  • Rutina y objetivos realistas: conciliar la vida laboral, familiar, personal, de ocio, y…. además, deportiva, no es tarea fácil. Por ello, analizar nuestro ritmo de vida, nuestro tiempo real, nuestra motivación, el deporte que nos viene bien, y valorar bien el compromiso que vamos a adquirir, será fundamental a la hora de establecer una rutina y objetivos deportivos realistas y ajustados a nosotros, que podamos llevar a cabo, para no caer en la frustración y que ello nos lleve al abandono. Elegir lo que se adapte a nuestras necesidades, tanto físicamente, como de conciliación, no dejarnos llevar por tendencias (running, crossfit…) y ser conscientes de que una buena planificación y realista, es la base de todo.
  • Mejor algo que nada, no ser perfecto no significa que sea malo: esas veces que decimos, quería salir a correr una hora, pero sólo tengo 45 o 30 hasta incluso 20 minutos… Siempre mejor algo, que nada. No podemos rendirnos ante lo que no es perfecto. Disfrutar del proceso, no ponerse objetivos de tiempos, de kilos,… nos ayudará a incorporarlo a nuestra rutina y tomarlo no como una obligación, sino como momento de desconexión.
  • No podemos pasar de donde lo dejamos y retomar inmediatamente en ese mismo punto: no, no somos los mismos que antes de verano, así que, nuestra forma física, motivaciones, intereses, tampoco lo son. Por lo tanto, tendremos que tener un nuevo punto de partida, el aquí y ahora, y, a partir de ahí, ir creciendo y mejorando. Centrarnos en que venimos más descansados y poner el contador a cero, para ir dosificando y no sobre esforzarnos al principio. De la misma forma, al establecer nuestros retos, no podemos pasar de cero a correr un ironman. Deben suponernos un esfuerzo, pero ir aumentando progresivamente, y, sobre todo, centrarnos en el camino , en el día a día, no en los números o resultados de una competición concreta, donde hay multitud de factores externos que pueden hacer que no salga “como esperábamos”. Ningún profesional gana todas las carreras, ni tan siquiera muchas veces cumplen sus objetivos de tiempos, así que… imaginad nosotros, los amateur.
  • Descanso, alimentación y sueño, han de acompañar: a veces nos llaman “frikis” del deporte y es que, descansar en necesario para que nuestra mente resetee y pueda centrarse en la nueva temporada o ciclo, pero descansar no es dejar de hacer deporte, sino cambiar el chip; por ejemplo, en vacaciones, por otro tipo de ejercicio físico, o hacer deporte en familia, que además les servirá de ejemplo a los más peques y les inculcamos ese hábito desde pequeñitos.

El descanso es clave, el deporte no puede suponer otro estresor más en nuestra vida a nivel mental, pierde el sentido de desconexión, además, de que físicamente asimilamos peor los entrenamientos, cargamos en exceso nuestra musculatura y podemos llegar a lesionarnos por falta de descanso. Así que priorizar el sueño y acompañarlo de una buena alimentación, son pilares básicos para sentir como el cuerpo va mejorando, y la mente está equilibrada.

Así que, ante todo, hazte las siguientes preguntas… ¿Qué clase de deportista quiero ser? ¿Cómo quiero que me recuerden? ¿Qué dirección quiero llevar? Y… cuando las fuerzas y la constancia flaquee… recuerda esa primera carrera, esa primera meta que cruzaste, las emociones que te embargaron y… Recuerda por qué empezaste.

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